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040 _aUAHC_CL
_cUAHC_CL
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100 1 _aBeyer, Harold
245 1 0 _aøQuÈ hacer con la educaciÛn pública? /
_cHarold Beyer.
260 _bCEP
_c2009
_aSantiago, Chile
300 _ap. 89-125
500 _aEn: Estudios Públicos. -- Nº114 (otoño, 2009), p. 89-125. ISSN 07161115.
500 _aEn: Estudios Públicos. -- Nº114 (otoño, 2009), p. 89-125. ISSN 07161115.
500 _aEn: Estudios Públicos. -- N∫114 (otoÒo, 2009), p. 89-125. ISSN 07161115.
520 _aHay mucha discusión en Chile respecto a la educación estatal. Entre otros aspectos, se pide cambiar su dependencia de los municipios a otras organizaciones. Se plantean institucionalidades alternativas, aunque quizás convocan más adeptos las corporaciones de derecho público de carácter descentralizado con un directorio o consejo superior y un director ejecutivo nombrado por alta dirección pública. Se aspira a que esta organización tenga las suficientes capacidades para gestionar las escuelas y liceos públicos. Hay, ciertamente, diferencias respecto a cómo debe estar compuesto ese directorio y sobre el tamaño que deben tener esas corporaciones. \Parece una opción sensata —se señala en estas páginas— pero no ataca el problema de fondo de la educación estatal: la falta de capacidades de los establecimientos para tener una educación efectiva. Porque ese problema de fondo no se relaciona con el hecho específico de que la educación esté en manos de los municipios. Esta característica se comparte, por ejemplo, con Finlandia, país que es ampliamente citado en nuestro medio como un modelo de educación pública. En Chile ocurre que tenemos una educación desconcentrada pero no descentralizada. Para que esto último suceda los establecimientos tienen que estar dotados de los equipos directivos, cuerpos docentes, de los recursos pedagógicos, de los estímulos y apoyos adecuados para lograr una educación efectiva.\El Estado central no ha podido o no ha querido avanzar en esa dirección. Mientras ello no suceda la educación estatal difícilmente podrá satisfacer los estándares que se le exigen. Por ello, las reformas organizacionales aisladas rendirían pocos frutos. El error de diagnóstico se percibe con claridad en el debate nacional. Así, por ejemplo, se plantea que muchas comunas son muy pequeñas como para tener resultados satisfactorios. Sin embargo, la evidencia disponible para nuestro país sugiere que estos municipios no sólo no tienen peores desempeños que los grandes sino que incluso son superiores. Este artículo analiza algunos mitos como éste, discute en ese contexto el proyecto de ley de fortalecimiento de la educación pública y plantea los verdaderos desafíos para esta educación. Asimismo, analiza algunos obstáculos adicionales que enfrenta la educación pública y sugiere algunos cambios en la institucionalidad que podrían preparar a esta educación para una descentralización efectiva.
520 _aHay mucha discusiÛn en Chile respecto a la educaciÛn estatal. Entre otros aspectos, se pide cambiar su dependencia de los municipios a otras organizaciones. Se plantean institucionalidades alternativas, aunque quiz·s convocan m·s adeptos las corporaciones de derecho p˙blico de car·cter descentralizado con un directorio o consejo superior y un director ejecutivo nombrado por alta direcciÛn p˙blica. Se aspira a que esta organizaciÛn tenga las suficientes capacidades para gestionar las escuelas y liceos p˙blicos. Hay, ciertamente, diferencias respecto a cÛmo debe estar compuesto ese directorio y sobre el tamaÒo que deben tener esas corporaciones. \Parece una opciÛn sensata óse seÒala en estas p·ginasó pero no ataca el problema de fondo de la educaciÛn estatal: la falta de capacidades de los establecimientos para tener una educaciÛn efectiva. Porque ese problema de fondo no se relaciona con el hecho especÌfico de que la educaciÛn estÈ en manos de los municipios. Esta caracterÌstica se comparte, por ejemplo, con Finlandia, paÌs que es ampliamente citado en nuestro medio como un modelo de educaciÛn p˙blica. En Chile ocurre que tenemos una educaciÛn desconcentrada pero no descentralizada. Para que esto ˙ltimo suceda los establecimientos tienen que estar dotados de los equipos directivos, cuerpos docentes, de los recursos pedagÛgicos, de los estÌmulos y apoyos adecuados para lograr una educaciÛn efectiva.\El Estado central no ha podido o no ha querido avanzar en esa direcciÛn. Mientras ello no suceda la educaciÛn estatal difÌcilmente podr· satisfacer los est·ndares que se le exigen. Por ello, las reformas organizacionales aisladas rendirÌan pocos frutos. El error de diagnÛstico se percibe con claridad en el debate nacional. AsÌ, por ejemplo, se plantea que muchas comunas son muy pequeÒas como para tener resultados satisfactorios. Sin embargo, la evidencia disponible para nuestro paÌs sugiere que estos municipios no sÛlo no tienen peores desempeÒos que los grandes sino que incluso son superiores. Este artÌculo analiza algunos mitos como Èste, discute en ese contexto el proyecto de ley de fortalecimiento de la educaciÛn p˙blica y plantea los verdaderos desafÌos para esta educaciÛn. Asimismo, analiza algunos obst·culos adicionales que enfrenta la educaciÛn p˙blica y sugiere algunos cambios en la institucionalidad que podrÌan preparar a esta educaciÛn para una descentralizaciÛn efectiva.
520 _aHay mucha discusiÛn en Chile respecto a la educaciÛn estatal. Entre otros aspectos, se pide cambiar su dependencia de los municipios a otras organizaciones. Se plantean institucionalidades alternativas, aunque quiz·s convocan m·s adeptos las corporaciones de derecho público de car·cter descentralizado con un directorio o consejo superior y un director ejecutivo nombrado por alta direcciÛn pública. Se aspira a que esta organizaciÛn tenga las suficientes capacidades para gestionar las escuelas y liceos públicos. Hay, ciertamente, diferencias respecto a cÛmo debe estar compuesto ese directorio y sobre el tamaÒo que deben tener esas corporaciones. \Parece una opciÛn sensata óse seÒala en estas p·ginasó pero no ataca el problema de fondo de la educaciÛn estatal: la falta de capacidades de los establecimientos para tener una educaciÛn efectiva. Porque ese problema de fondo no se relaciona con el hecho especÌfico de que la educaciÛn estÈ en manos de los municipios. Esta caracterÌstica se comparte, por ejemplo, con Finlandia, paÌs que es ampliamente citado en nuestro medio como un modelo de educaciÛn pública. En Chile ocurre que tenemos una educaciÛn desconcentrada pero no descentralizada. Para que esto último suceda los establecimientos tienen que estar dotados de los equipos directivos, cuerpos docentes, de los recursos pedagÛgicos, de los estÌmulos y apoyos adecuados para lograr una educaciÛn efectiva.\El Estado central no ha podido o no ha querido avanzar en esa direcciÛn. Mientras ello no suceda la educaciÛn estatal difÌcilmente podr· satisfacer los est·ndares que se le exigen. Por ello, las reformas organizacionales aisladas rendirÌan pocos frutos. El error de diagnÛstico se percibe con claridad en el debate nacional. AsÌ, por ejemplo, se plantea que muchas comunas son muy pequeÒas como para tener resultados satisfactorios. Sin embargo, la evidencia disponible para nuestro paÌs sugiere que estos municipios no sÛlo no tienen peores desempeÒos que los grandes sino que incluso son superiores. Este artÌculo analiza algunos mitos como Èste, discute en ese contexto el proyecto de ley de fortalecimiento de la educaciÛn pública y plantea los verdaderos desafÌos para esta educaciÛn. Asimismo, analiza algunos obst·culos adicionales que enfrenta la educaciÛn pública y sugiere algunos cambios en la institucionalidad que podrÌan preparar a esta educaciÛn para una descentralizaciÛn efectiva.
650 4 _aDESCENTRALIZACION
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650 4 _aFINANCIAMIENTO DE LA EDUCACION
759 _aPP068
773 0 _tEstudios públicos
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